En las parejas suele haber un compañero que es más proactivo y otro que es más pasivo.

La acomodación y la demora para decidir/actuar del compañero pasivo frustran al compañero proactivo.El pasivo se queda esperando que el otro tome la iniciativa, y muchas veces se siente frustrado porque el otro tomó la delantera.

La constante actividad del compañero proactivo, su posición incisiva sobre todo, pueden hacer que el pasivo se sienta dominado y anulado.Por otro lado, el proactivo se siente solo en la relación, abandonado por el compañero pasivo que no se le une en los objetivos y en la lucha contra los problemas.

Las parejas inteligentes buscan tener una dosis equilibrada de proactividad – ambos apoyándose uno al otro con iniciativas saludables, en el momento adecuado y de manera respetuosa.
La pasividad no le hace bien a ninguna relación.

 

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