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Si entienden esto, el hombre y la mujer jamás se tratarán de una manera incorrecta


  • Si entienden esto, el hombre y la mujer jamás se tratarán de una manera incorrecta

    Cuando usted era un niño y algo le hacía llorar, su experiencia probablemente era la siguiente:

    Si era un niño: lloraba, se dirigía hasta su padre o madre esperando un consuelo, y oía algo como: “¡Deja de llorar, muchacho! ¡Eres un hombre! El hombre no llora”, y usted se tragaba las lágrimas. No tardó mucho y aprendió que debería hacer exactamente eso, siempre que tuviera algún problema.

    Si era una niña: lloraba, se dirigía hasta su padre o madre, esperando un consuelo, y oía algo como: “Ah, hija mía, ¿qué fue lo que pasó? Ven aquí, cuéntame lo que sucedió…” – Mientras que, todo el tiempo, recibía un cálido abrazo, una caricia en la cabeza o en la espalda, y un cómodo hombro para que llorara hasta la última lágrima. No tardó mucho y usted aprendió a esperar exactamente eso, cuando tuviera un problema.

    Ahora son adultos y están casados. Pero lo que quizás no sepan es que aquel niño aún está dentro de ustedes. ¿Y qué significa esto para su matrimonio? Considere las experiencias y comportamientos que usted y su cónyuge tienen cuando están en problemas.

    ¿Qué es lo que sucede cuando su mujer está triste, molesta, estresada por algo? Usted actúa exactamente como aprendió. Ella viene hasta usted queriendo desahogarse, esperando encontrar un hombro amigo, un cariño, un oído abierto. ¿Y qué es lo que usted le ha dado a ella? El mismo trato chocante que recibía de sus padres cuando era un niño, y, lo peor: la condena por ser débil, emotiva y, pronto le ofrece sus soluciones. Ella, por supuesto, se pregunta a sí misma cómo se pudo casar con ese troglodita insensible de la era de hielo.

    Usted mujer: su marido está molesto por algo, estresado, enojado o está acumulando cualquier otra emoción negativa. Por supuesto, enseguida nota que algo anda mal. Queriendo ayudarlo, le brinda el trato que recibía cuando usted era niña: “Amor, ¿qué pasó, algo malo? ¡Háblame! ¿Qué es lo que te está pasando?” Pero él le da la clásica respuesta: “Nada, está todo bien” – Mientras él piensa: “¿Por qué esta molesta no me deja tranquilo?” Y usted se siente aislada de su mundo.

    ¿Todavía se preguntan por qué los hombres y las mujeres no se entienden?

    La solución comienza cuando usted reconoce estas diferencias entre los sexos. Enseguida aprende a comunicarse de una manera más eficaz con su compañero, en su lenguaje. No quiero decir que el hombre debe llorar en el hombro de su mujer, ni que la mujer debe tragarse las lágrimas. Pero ustedes pueden ser más comprensivos y tolerantes uno con el otro, esforzándose para encontrarse en la mitad del camino.

    Usted hombre puede hacer más el papel de padre cuando su mujer tenga sus berrinches. “Ven aquí deja que te dé un abrazo… Todo va a salir bien.” Y cuando usted esté pasando por sus momentos grises, tenga un poco más de ganas de abrirse con ella sobre lo que le está molestando en el momento – por lo menos para que ella no se quede imaginando cosas.

    Usted mujer puede aprender a darle más espacio a su marido, entienda que él aprendió a consolarse solo desde niño, y que no sabe lidiar muy bien con la exhibición de sus sentimientos, porque lo ve como una debilidad. Esto también debe servir como un consejo para que no derrame toda su carga emocional sobre él cuando esté estresada.

    Las parejas que entienden esto y hacen las debidas compensaciones, son mucho más felices.

    Tal vez su cónyuge no tenga este entendimiento. Pero no es el fin del mundo. Solo quiere decir que usted tendrá que ser un poco más fuerte y comprensivo.

    La mujer quiere que su hombre sea su roca, su puerto seguro en la relación. Ella quiere tener la seguridad de que puede descargar todo sobre él – ira, frustración, tristeza – sin que él se sienta incómodo o se quebrante. En lugar de que él reaccione, la mujer quiere que su hombre permanezca mientras busca comprenderla y afirmarla durante aquel momento difícil. Una tarea nada fácil para él, por supuesto, pero posible.

    El hombre quiere que la mujer confíe en él, que no se quede esperando que él le cuente todos sus problemas con el nivel del detalle del ala de una mariposa. Esa confianza, ella la puede demostrar dejándolo que él resuelva, pero sin abandonarlo. Él quiere que ella permanezca cerca, aunque en silencio, demostrando con sus gestos amables que ella confía en su capacidad de superar cualquier situación. Nada fácil para ella, pero totalmente posible.

    Entienda y practique esto. Muchas veces, ser adulto y maduro en la relación significa entender al niño que aún existe en ustedes.

     

     

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