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Confundiendo precio con valor


  • Confundiendo precio con valor

     

    Según mi fiel amigo Houaiss, que descansa modestamente en mi escritorio, precio es la “cantidad monetaria que se atribuye al intercambio por un bien o servicio”. Valor es “la medida variable de importancia que se le atribuye a un objeto o servicio, que, aunque condiciones su precio monetario, frecuentemente no le es idéntico”.

    Todo eso para decir que precio y valor son cosas diferentes, pero a veces se confunden.

    El precio de un medicamento es una cosa. El valor de la cura es otra.

    El precio de una botellita de agua mineral es más para pagar la botella, los impuestos y las ganancias de la empresa que el agua en sí. El valor de la conveniencia de satisfacer la creencia de que se está tomando agua pura, y de la sed saciada, es otra cosa.

    Y ni voy a mencionar el precio  y el valor de las palomitas de maíz vendidas en los cines. (Ok, ya lo mencioné)

    El problema es cuando usted confunde las dos cosas. Quien se enfoca en el precio normalmente pierde el foco del valor. Y muchos no agregan valor a sus vidas porque regatean en el precio.

    En mi propia experiencia, ya oí a personas que se quejan por lo que cuesta el libro Matrimonio Blindado. Otras que critican severamente lo que cuesta el curso del Matrimonio Blindado, porque “debería ser gratuito”. Son personas que aprendieron a enfocarse en el precio de las cosas, y no en su valor. Debido a ellas, ya pensé varias veces en enunciar el curso con el slogan “¡Más barato que un divorcio! – pero creo que ni así captarían el mensaje.

    Las cosas normalmente tienen un valor más alto que el precio que cuestan. Quien se enfoca en el precio pierde el foco del valor.

    A veces usted tiene que olvidarse del precio, pagarlo, y pensar solamente en el valor que ese bien o servicio le proporcionará.

    Menos mal que Dios que Dios no Se enfocó en el precio cuando nos quiso salvar.

     

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