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“Vosotros, que sois duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, resistís siempre al Espíritu Santo; como hicieron vuestros padres, así también hacéis vosotros.” Hechos 7.51

Vivimos en una época en la cual el corazón se corrompe fácilmente, se vuelve de piedra y acaban haciendo oídos sordos, resistiéndose principalmente a la Voz del Espíritu Santo, y consecuentemente dando atención a las ideas humanas y volviéndose rehén del mal.

Ester Bezerra
Colaboró: Ester Bezerra

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