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“y el Espíritu Santo descendió sobre El en forma corporal, como una paloma, y vino una voz del cielo, que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.” Lucas 3.22

Cuando el Señor Jesús fue bautizado en las aguas, la Voz del Padre Celestial afirmó a todos los que estaban allí que Él era y sigue siendo el Hijo amado, que sólo le da placer. Dios quiere decir lo mismo de nosotros: “Hijos amados, que oyen y obedecen Mi Palabra”.

Ester Bezerra
Colaboró: Ester Bezerra

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