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“Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas. Las haré venir de todos los países por los que las esparcí, para devolverlas a sus apriscos. Allí se reproducirán y se multiplicarán.” (Jeremías 23.3)

Ese versículo nos garantiza el cuidado especial de Dios en rescatar sus Ovejas perdidas por todo el mundo. Si los pastores están durmiendo, Él mismo va tras ellas para salvar y traerlas de vuelta a su Aprisco.

Ágatha Cristina
Colaboró: Ágatha Cristina

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