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“Y así, mis ovejas andan perdidas por todos los montes y por todas las colinas. Andan esparcidas por toda la tierra, sin que nadie las busque ni pregunte por ellas.” (Ezequiel 34.6)

 

El pueblo de Dios anda desorientado, sin dirección, en busca de satisfacción y seguridad para sus vidas. Y son pocos los que han ido a buscarles por el mundo para rescatarlas de la perdición. ¡Oremos para que el Señor envíe más trabajadores para su Obra!

Ester Bezerra
Colaboró: Ester Bezerra

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