Sombra - Cristiane Cardoso - Español | Cristiane Cardoso - Español

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¿Usted ya vivió a la sombra de alguien? Yo ya viví.

Durante toda mi infancia, yo viví a la sombra de mi hermana. Es curioso porque aparentemente, ella era quien  vivía a mi sombra, ya que todo lo que yo tenía, ella lo quería, todo lo que hacían para mí, tenían que hacerlo también para ella, y yo la protegía del bullying que sufría en la escuela.

Aparentemente las cosas ni siempre son cómo aparentan…

Mi hermana sufrió varias cirugías a causa de haber nacido con labio leporino y por lo tanto, mi familia y las personas en la iglesia siempre la dieron más atención que a mí, incluso me llegaban a llamar por el nombre de ella. Me acuerdo que eso me alegraba, en definitiva, me sentía culpable por haber nacido perfecta y ella no.

Creía que yo tenía que compensarla de alguna forma y la única forma que sabía era anularme completamente. Crecí y desarrollé mi timidez al punto de no conseguir hablar con dos o más personas sin mis ojos llenarse de lágrimas. Me comportaba secamente para que toda la atención fuera dirigida para mi hermana. Hacía de todo para no dar trabajo a los míos.

Fue así que crecí y me hice una adolescente anulada. Hasta que tuve mi encuentro personal con el Señor Jesús y me hice una nueva joven, sin complejos o pensamientos negativos sobre mí misma. Y en ese momento, llegue a salir de la sombra de mi hermana y comencé a me refugiarme a la sombra de otras mujeres de Dios que tenían lo que yo quería, sabiduría, compostura, fuerza, y espiritualidad. No fue lo que Dios pidió de mí pero fue lo que yo hice, sin la mínima noción de lo que estaba haciendo. Me casé y allá fui yo a cambiar de sombra, ahora a la de mi marido y usted que leyó nuestro libro Matrimonio Blindado, sabe el resto de la historia.

La gente piensa que la sombra de los demás nos protege de errar e incluso nos hace personas más semejantes a ellas cuando en verdad, la sombra de los otros sólo nos anula y absorbe nuestro potencial.

La única sombra que no hace eso, al contrario, nos da espacio para crecer, evolucionar, y madurar es la sombra del Altísimo. Ah podemos hacer todo eso y descansar a la vez, sin ansiedad, sin miedo de no salir bien, de ser mal interpretada, de ser usada y no respetada a la vez. En la sombra de los demás, yo fui anulada, no respetada, no valorada, inferiorizada, y y mal amada..

“El que habita en el escondrijo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente” (Salmo 91.1)

Viví a la sombra de los otros hasta los 29 años y usted, ¿ha vivido a la sombra de alguien?

En la fe

PS. Estamos en el propósito del Salmo 91. Si usted quiere participar, hágalo en la Universal más cercana.

 

Colaboró: Agatha Cristina

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