Ex-amiga - Cristiane Cardoso - Español | Cristiane Cardoso - Español

Blog

¿Sabe aquel momento en el que se acuerda de una situación muy divertida y a la vez que sonríe, comienza a deshacer la sonrisa porque recuerda aquella persona que compartió con usted aquel momento, la cual ya no es más amiga suya?

Recientemente, estaba acordándome de uno de esos momentos graciosos  con una “ex-amiga”. Ella era una persona super atenta, cariñosa, siempre queriendo agradar, aquel tipo de persona que puedes contar con ella para todo hasta que un día simplemente se convirtió no sólo en una extraña sino también en “enemiga” (digo eso porque enemigo sólo tenemos uno, el resto es usado por él). Ahí, me quedé pensando, ¿de qué sirvió aquella amistad? ¿No hubiera sido mejor no haber tenido esa amistad que haberla tenido y ya no tenerla más?

Fue entonces cuando entendí el por qué nuestro Señor sólo llamaba a sus siervos de siervos incluso después de ya no vivir más aquí, como fue el caso de Moisés, Josué y tantos otros hombres de Dios. Siervo de Dios es aquel que es siervo hasta la muerte. No existe ex-siervo, así como no existe ex-amiga. En el fondo, ellos nunca fueron lo que se llamaban ser.

No importa lo que usted ya hizo o dejó de hacer, lo que usted sacrificó o dejó de tener por Jesús, si un día usted desiste de servirle, todo fue vanamente… todo su sacrificio, todo que usted hizo por Él, todo lo que usted dijo, predicó, ayudó, sirvió – todo, absolutamente todo se hace vano.

Porque has guardado la palabra de mi perseverancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra. ‘Vengo pronto; retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona. ‘Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; (Apocalipsis 3.10-12)

¿Quiere ser sierva de Dios? Entonces séalo hasta la muerte o hasta la venida de nuestro Señor, sino, olvídese.

Mientras tanto, vamos haciendo nuevas amistades…

En la fe.

 

Colaboró: Ágatha Cristina

¡Participe! Deje su comentario sobre este post