No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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Las dos fuentes

Existen dos fuentes de poder en este mundo: la del Bien y la del mal. La fuente del Bien fluye vida por el Espíritu de Dios, y la del mal fluye muerte por el espíritu de las tinieblas.

Las dos fuentes son fuerzas espirituales que han actuado en este mundo a través de instrumentos humanos. El espíritu necesita al cuerpo para manifestarse en el mundo. Tanto el Espíritu del Bien como el del mal necesitan al cuerpo humano para expresarse.

Mientras que el Espíritu de Dios busca a personas de carácter para sembrar el bien entre las naciones, el espíritu del mal busca a personas sin carácter para usarlas como pedófilos, asesinos, violadores, corruptos, en fin, malhechores para sembrar el mal entre las naciones. Su objetivo es hacer que los pueblos no crean en la existencia de Dios Justo, Santo y Misericordioso.

La cuestión es: ¿por qué las fuerzas malignas han sido más activas en el mundo que las benignas? Porque a los obreros del mal no les importa el futuro de sus almas. Además de que son la mayoría en el mundo.

Por su parte los obreros del Bien, instrumentos del Espíritu del Bien, son pocos. También son pocos los escogidos y salvos. Porque pocos han asumido compromiso con el Camino, con la Verdad y con la Vida eterna.

¿Con quién ha tenido usted compromiso?

Obispo Macedo
Obispo Macedo

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