No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

Blog

¿Cuál es la voz que usted ha oído?

Abraham tenía todo: tierra, parientes y la casa de su padre. Sin embargo, aún no había engendrado a un hijo.

Me imagino una voz dentro de Abraham, que nadie oía, solo él y Dios, hablando de la falta de hijos. ¡Dudo que él viviera reclamando, murmurando, con quien quiera que sea! Pero, ciertamente, en determinados momentos, la voz de la indignación clamaba: “¡¿Por qué soy infructífero?!”

Y el Señor dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que Yo te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Génesis 12:1-2

Dios oyó aquella voz dentro de Abraham y habló con él. Abraham se unió a aquella voz, no la soltó, y dejó todo atrás. Fue hasta el fin de la vida con aquella voz con la que se había unido. Como consecuencia, llegó a la vejez con todo lo que Dios había dicho que haría en su vida.

Cuando la persona tiene la fe de Abraham y hay algo infructífero en su vida, aunque nadie sepa, hay una voz clamando dentro de ella, un grito que nadie oye ni entiende. Y cuando Dios habla, deja todo atrás, no oye a nadie y va, ¡se une a la voz del Altar hasta el fin!

¿Cómo tener la fe de Abraham y aceptar una vida infructífera?
¿Cómo tener la fe de Abraham y no indignarse con la derrota?
¿Cómo tener la fe de Abraham y estar unido a la voz de la duda, del miedo, de la indecisión, de la malicia?
¿Cómo tener la fe de Abraham y no salir del lugar?

¿A qué voz usted está unido?

Obispo Gonçalves
Colaboró: Obispo Gonçalves

¡Participe! Deje su comentario sobre este post

¿Sabías que también puede recibir los mensajes de mi blog por correo electrónico? Complete la siguiente información: