No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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Dos ejemplos

¡Buen día Obispo!

Estos dos chicos en la foto formaron un grupo de danza y llegaron hasta las semifinales de un programa muy famoso aquí en Inglaterra, el British-Got Talent.

Estábamos preparando a los dos para hacer la obra en el Altar y, recientemente, uno de ellos (marcado en verde) abandonó todo, fama, dinero, etc. Y ahora está aquí con nosotros participando de las clases para ser pastor.

El otro (marcado en rojo) tuvo la misma oportunidad, pero la despreció …

Abandonó la iglesia, se enfocó en la gloria de este mundo y, recientemente, supimos que su vida está destruida, sin dinero y en las drogas, lo perdió todo.

La oportunidad de estos dos jóvenes fue la misma dada al joven rico y a Abraham. Dios habló con los dos.

El Dios Hijo, Jesús, habló con el joven rico (cuyo nombre no sabemos), pero él, oyendo la palabra, se retiró triste, apegado a sus propiedades, y perdió la mayor oportunidad de su vida, la de convertirse en un hijo de Abraham, discípulo de Jesús, tener su nombre incluido en la lista de los héroes de la fe, y mucho más, un tesoro en el cielo.

Por su parte Abraham, al oír la voz del Dios Padre, aun teniendo mucho más que el joven rico para apegarse, obedeció, lo abandonó todo, renunció a sus sueños, y el resultado, todos ya lo sabemos.

Hoy, el Dios Espíritu Santo nos está dando la misma oportunidad a todos nosotros, pero corresponde a cada uno decidir a cuál de los dos ejemplos mirar. Dios ya nos ha orientado: “¡Mirad a Abraham!” (Isaías 51:2)

Cuando Dios habló con Abraham, él fue.
Y hoy, ¿quién VA?

Obispo Alvaro Lima
Colaboró: Obispo Alvaro Lima

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