No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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La corona

La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos. Proverbios 12:4

Vivimos en una sociedad en la que las coronas son meros adornos de novia y, por lo tanto, no entendemos muy bien la importancia y lo que ella representa para un rey o una reina. Pero el real significado de una corona es poder y legitimidad, quiere decir, sorpréndase, ¡ese versículo bíblico dice que la mujer virtuosa es el poder y la legitimidad de su marido!

¿Por qué? ¿Acaso un hombre necesita a una mujer virtuosa a su lado para tener poder y respeto de los demás? No necesariamente. Existen muchos hombres poderosos y respetados que no tienen el privilegio de haberse casado con una esposa virtuosa. La cuestión aquí es que la corona para quien la tiene es la LEGITIMIDAD de ese poder.

En otras palabras, ¡solo el hombre casado con una mujer virtuosa, de hecho, MERECE ese poder!

¿Y qué tiene esa mujer virtuosa de tan especial para hacer que el marido merezca tanto respeto y dignidad?

Si usted lee el capítulo 31 de Proverbios, va a entender muy bien lo que ella tiene de tan especial, pero, básicamente, es excepcional, respetuosa, prudente, discreta, fuerte, graciosa, trabajadora y temerosa a Dios. Nada mal, ¿no?

Piense en lo opuesto a esa mujer: ella es vulgar, irrespetuosa, indiscreta, débil, grosera, perezosa y carnal. Es por eso que el resto de ese pasaje, en Proverbios 12:4, dice que la que avergüenza a su marido (lo opuesto de la virtuosa) prácticamente lo destruye.

Volviendo a la mujer virtuosa, ¿usted sabía que su marido llega a ser conocido entre los ancianos? Sin ella, él sería un hombre más en el mundo, con ella, ¡él es un ganador!

Y para cerrar con llave de oro, ahora usted entiende mejor Proverbios 18:22:

El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor

del Señor.

Esa esposa virtuosa, corona de su marido, no es una mujer cualquiera, ni está en todos lados, ella es un hallazgo … es preciso que sea buscada para que sea hallada.

En la fe.

Cristiane Cardoso
Colaboró: Cristiane Cardoso

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