No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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¡Los fuertes no mueren!

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el Reino de Dios, les respondió y dijo: El Reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros. Lucas 17:20-21

En otras palabras: ¡El Reino de Dios es invisible y ya vino!
Una de las características del débil es considerar lo que se ve.
Entonces, ¿cómo el débil va a ver el Reino, que es invisible?

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 2 Corintios 4:18

¡El fuerte no desfallece!
Quien desfallece delante de las cosas pequeñas, con certeza, va a desfallecer delante de las más grandes. ¡Y la conquista por la vida eterna es la más grande de todas!

Quien desfallece, desfallece porque le presta atención a lo visible.
Solo que las cosas visibles pasan, desaparecen. Si los cielos, la tierra y el mar pasarán, ¡imagínese el resto!

Pero la Palabra no pasa, no desaparece, ¡es eterna!

El fuerte es fuerte, porque le presta atención a lo que es Eterno.

Esteban, por ejemplo, no le prestó atención a las piedras que eran visibles, sino a lo Eterno. ¡Esteban fue fuerte, porque los fuertes no mueren, sino que duermen! (Hechos 7:59-60)

Obispo Djalma Bezerra
Colaboró: Obispo Djalma Bezerra

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