No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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Fe sin Espíritu

Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Hechos 19:1-2

Esos discípulos fueron víctimas de un trabajo emotivo, una fe espuma, como el obispo Macedo ya dijo varias veces. Con certeza, ellos fueron formados como discípulos por alguien que oyó al gallo cantar sin saber adónde… Aquel trabajo que produce movimiento, pero no salva; que promueve milagros, conquistas, enseña alabanzas y reglas de conducta, pero no pasa Espíritu, ¡solo emoción!

¿Cómo es posible que alguien crea, sin oír sobre el Espíritu Santo que es el Espíritu de la Fe? Muchos solo oyeron decir que aceptar al Señor Jesús y arrepentirse de sus pecados sería suficiente… ¡pero no lo es!

El problema de aquellos discípulos no estaba en la fe en sí, sino en la falta de entendimiento sobre el Espíritu Santo. La fe de ellos era pura, estaba a flor de piel. Ellos eran sinceros y se entregaron de tal forma que bastó que Pablo les impusiera las manos para que fueran llenos del Espíritu Santo:

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres. Hechos 19:6-7

Allí eran solo 12, que si no hubiesen tenido esa experiencia habrían formado a otros con la misma “fe” (emotiva) que habían recibido, ¡pues solo damos lo que tenemos!

Nuestra responsabilidad es muy grande, es hablar del Espíritu Santo, es promover un Avivamiento, es hablar cada vez más del Espíritu de la Fe que mantiene la Salvación.

Si cada pastor, obrero, evangelista, miembro, en fin, cada uno que tuvo la experiencia del nuevo nacimiento y del bautismo con el Espíritu Santo promueve esa fe verdadera con contenido de hecho, los sinceros, los que tienen sed serán despertados, y serán llenos del Espíritu Santo.

¡Con certeza, aquellos 12 se multiplicaron y formaron a otros llenos del Espíritu que habían recibido!

¡Dios lo bendiga a usted y a la señora Ester!

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Obispo Ricardo Souza
Colaboró: Obispo Ricardo Souza

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