No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. Hechos 1:18

El episodio de Judas Iscariote es triste y trágico. Él formó parte de los doce discípulos, anduvo con el Señor Jesús, fue testigo de los milagros, escuchó Sus enseñanzas, pero eso no le fue suficiente, su corazón permaneció lejos del Salvador. Eso indica que frecuentar u ocupar una posición en la iglesia, escuchar la Palabra de Dios e incluso cumplir ciertos rituales, no significa tener buenas intenciones y tener realmente la vida entregada al Señor Jesús.

En el interior de Judas había una codicia que lo llevó a cometer actos vergonzosos y pecaminosos, alejándolo así del cuerpo de Cristo.

Con el dinero recibido por haber entregado al Maestro a los enemigos, adquirió un campo, lugar donde se suicidó y que se convirtió en un cementerio. Una conquista deshonesta, a costa de la vida de su Señor.

Aquel dinero adquirido con injusticia lo llevó a la perdición y en este versículo vemos relatado su trágico fin. Según los historiadores, la cuerda que usó para el ahorcamiento se habría reventado o la rama del árbol se habría roto, y su cuerpo se despedazó en el despeñadero quedando así sus entrañas expuestas. Eso significa que Dios conoce lo que hay en lo más íntimo de nuestro ser y un día todo saldrá a la luz.

Todos los seres humanos tienen deseos, la cuestión está en qué están dispuestos a hacer para alcanzarlos.

Cuando en el corazón existe malicia, malas intenciones, falsedad y egoísmo, seguramente Dios no formará parte de sus conquistas.

Dios es justicia y todo lo que está relacionado a la injusticia, al pecado, proviene del diablo.

Entonces, si la persona está dispuesta a mentir, a engañar, a sobornar, a traicionar o a pasar por encima de los demás para alcanzar lo que desea, su fin no podrá ser diferente al de Judas, estará muerto para Dios en sus delitos y pecados.

Todo lo que es adquirido de manera ilícita será como un salario de iniquidad, algo que la persona ni siquiera podrá disfrutar, pues provino del pecado y mancha la conciencia.

Vemos claramente los resultados del pecado cuando no es rechazado y combatido, sino que siendo alimentado tiene la libertad de producir sus frutos malignos.

Para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. Hechos 1:25

Vea que la propia persona es quien decide desviarse del camino de la Verdad. Satanás encontró en Judas una afinidad con el mal, sus intenciones no eran puras y verdaderas y por eso no hubo lugar para el arrepentimiento.

Querido lector, también es suya la decisión de actuar de forma correcta y de acuerdo con la Palabra. Si ha sido impuro en sus acciones, pensamientos o sentimientos, decida hoy seguir la Justicia, deshaciéndose del salario de la iniquidad para, entonces, recibir el Galardón de la Salvación.

Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. 2 Juan 1:8

Obispo Joaquim Fernandes
Colaboró: Obispo Joaquim Fernandes

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