No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. Mateo 23:23

Muchas son las personas que hacen todo lo que su guía espiritual les manda a hacer, tal como: dar los diezmos, ofrendar, evangelizar, comparecer fielmente a las reuniones, etc. Sin embargo, no entienden y omiten a la Palabra de Dios. Cometen injusticia, roban, mienten y se traicionan los unos a los otros.

Incluso, el Señor Jesús llamó la atención de los fariseos porque ellos no vivían lo que predicaban. Ofrecían diezmos y ofrendas en el Templo, pero no seguían ni practicaban la Ley de Dios, por lo contrario, eran negligentes con los preceptos más importantes.

La Justicia – representa a Dios, sin embargo, los llamados “cristianos” no se preocupan por ella. No temen a Dios, no se vacían de sí mismos y les gusta juzgar a los siervos de Dios, hiriéndolos y matándolos con palabra acusatorias, envidiosas y, así, por lástima, son distanciados del Espíritu Santo.

La Misericordia – representada por Jesús, que dio Su vida para salvar a todos los que creyesen en Él. Es necesario tenerla también, pues quien la rechaza no tiene compasión por las almas de los que sufren en la oscuridad y sin conocimiento de los propósitos de Dios.

La Fe – representando al Espíritu Santo, es dada a todos y, principalmente, a los que creen en Él. Quien no posee fe, no puede vivir ni pasar el Poder que el Espíritu Santo concede a cada uno. Y, no habiendo el Poder de Dios, el pueblo no es estimulado a manifestar su propia fe, lo que resulta en dolores y caos en la vida.
En Galilea, Jesús enseñaba con paciencia esas cosas al pueblo, sentados en la hierba, diciéndoles:

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados – Justicia.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia – Misericordia.
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios – Fe. Mateo 5:6-8

Miles de años antes de que Jesús viniera como Hombre al mundo, Dios dijo:

¿No has considerado a Mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Job 1:8

Desde entonces, Él continúa mostrando Su voluntad para que obtengamos y vivamos en la Justicia, la Misericordia y la Fe, Su Trinidad en nosotros.

Ester Bezerra
Colaboró: Ester Bezerra

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