No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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Dios respeta su elección

Obispo, lamentablemente mi historia es muy parecida a la de la señora Luzia. Pasé por el mismo proceso que el de ella.

Un gran sueño mío, a los 19 años, era tener la oportunidad de servir a Dios, y estaba muy cerca de ser bendecida. Pero, largué todo por un hombre. Hasta mi pureza le entregué, pensando que así me quedaría con él. Pero, en el día de tal entrega, allá en el hotel, simplemente al terminar, él solo me dijo: “Finalmente logré lo que tanto quería.” Eso me cayó como una bomba. Vi al propio diablo hablando conmigo.

Salí de allí arrasada, con ganas de morir – no por el hombre, sino por la oportunidad arrojada al fango. El Espíritu Santo ya me había alertado sobre lo que vendría.

Unos día antes, el obispo había predicado sobre las trampas del diablo, refiriéndose al hombre o a la mujer de los sueños que, por fuera, es lindo, pero por dentro es el propio diablo disfrazado, que solo tiene una misión: mancharnos delante de Dios.

Fueron días de sufrimiento. Ya no quería salir más con mis amigas y no atendía las llamadas de ese hombre. Me sentía avergonzada ante Dios. Ya no lograba orar, solo lloraba. En el trabajo, hablaba solo lo necesario. Pensaba que un día antes había tenido el Espíritu de Dios, y después de eso pasé a tener siete espíritus peores. Me había equivocado en todo.

Puedo decir que, verdaderamente, disfruté TODO lo que el mundo tenía para ofrecer. Trasnochadas, bebidas, bailes, noviazgos, danzas, alegría…Todo era muy bueno – en el momento – porque cuando llegaba a casa, lloraba mucho, porque sabía que no era ese mi lugar, y que no había nacido para eso.

Sin contar con que no tenía paz. Comencé a escuchar voces y no lograba dormir.

Fue muy difícil en ese momento. Vivía sola y el sufrimiento era peor. Un día decidí volver y pedir perdón. Hoy estoy casada, trabajo, estudio y, principalmente, sirvo a Dios con todo mi corazón. ¡¡¡Hoy puedo decir que soy verdaderamente FELIZ!!!

Diana Santos

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Obispo,

El dolor intenso, inmenso, de vivir lejos del Señor Jesús, ese es el dolor que sentí en el alma. ¡Cómo dolía! Pero el hecho de amar mi vida y el placer momentáneo del pecado me apartaba de Dios.

Cuando practicaba el pecado, me acordaba de Dios y decía: “Mi Dios, antes yo no hacía eso, y ahora lo hago…” Es como un vicio consciente. Las varias veces que estaba lista para matarme, pensaba en todo lo que había vivido en la CASA, en la Obra de Dios. Entonces, me calmaba. Pero sabía que eso no iba a salvarme.

Sabe, obispo, podría haber muerto hace mucho tiempo, pero dentro de mí yo pedía socorro. Era sincero mi pedido, y Dios me guardaba.

¿Puede creer que yo apartaba el diezmo, lo guardaba, y después de varias semanas lo gastaba? ¿De que servían billetes sin ningún valor para Dios?  Yo no tomaba la actitud correcta para resolver mi separación de Dios. Pero un día me vi en la puerta del infierno, con la vida desgraciadamente perdida, con varias invitaciones con la entrada garantizada al infierno.

Decidí entregarme en los brazos de mi Padre. Hoy tengo vergüenza. Sí, de haberlo cambiado, pero Él me amó y me ama. Pues me recibió, me limpió, me curó y me generó para ser hija Suya.

Sé bien lo que es estar separada del amor y de la presencia de mi Salvador, Señor y amado Padre Eterno.

Muchas Gracias obispo, por dejar que el Dios de Israel use su boca.

Obrera Marcia, de la sede de Jandira-SP

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Muy fuertes esas opiniones. Me identifiqué mucho con el primer testimonio.

También soy ex-obrera. Me enfrié en la fe. Entonces vinieron las pasiones de este mundo. Con el tiempo, quedé embarazada. Hice que mi familia pasara vergüenza, pues mis hermanos son todos casados, y yo, madre soltera, dentro de la casa de mis padres.

Me relacioné con otra persona y quedé embarazada por segunda vez. Él intentó abrirse de las responsabilidades. Como no quería ser madre soltera otra vez, intenté suicidarme. Me sentía poca cosa. Eran noches y días de una vida de amargura.

Recordaba la época de obrera y lloraba mucho. Había dejado escapar mi Único Tesoro, que era el Espíritu Santo. Mi frase era: “YO ERA FELIZ Y NO SABÍA. NO VALORÉ AL ÚNICO QUE ME AMA DE VERDAD.”

Y así pasaron 16 años. Soñaba mucho con el arrebatamiento. Eran pesadillas, pues, en todas, yo no subía.

Y mi madre, luchando por mi regreso. Me fui a vivir con el padre de mi segundo hijo, y allí fue mi fondo del pozo. Era torturada, humillada. Pase por todo tipo de abuso en su compañía. Tuvimos dos hijos.

En fin, me separé y fui a vivir a la casa de mis padres. Fui invitada por una vecina, que es obrera, a servir de testigo en su consagración. Era todo lindo y emocionante, pero no tenía fuerzas para afirmarme.

Un domingo, mi madre llegó a casa diciendo que el pastor quería hablar conmigo. “Listo, ¿qué fue a decirle? ¿Qué será lo que él quiere de mí? Ya sé, voy a beber todo el día, a emborracharme, y pondré como excusa que no fui porque bebí.” Sí, bebí pero no me emborraché. Cuando llegué a casa, mi madre me recordó el compromiso: “ESTÁ BIEN, VOY. PERO SOLO VOY A PARTICIPAR DE LA REUNIÓN, ¡NADA DE HABLAR CON ÉL!”

Pero, cuando Dios manda, hasta el diablo obedece, je, je…Cuando terminó la reunión, mi madre me llevó hasta el pastor. Y lo que él me dijo fue fundamental para que yo volviese definitivamente.

Estoy buscando al Espíritu Santo. Mi ministerio, yo lo sé, está creciendo. Los líderes espirituales me están ayudando mucho.

En fin, sé que tengo mucho que cambiar, pero puedo decir que soy feliz nuevamente. Los vecinos vienen y me dicen que piensan que es increíble cómo cambié. Y mire, como dije antes, tengo mucho que cambiar.

Lucinha

Obispo Macedo
Obispo Macedo

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  • Victoria

    Es eso ahy que yo pido a Dios acada dia,fuerzas para negarme ami yo,para cuidar mi corazon, vigilemos todos y luchemos sin descansar ni mirar atras.

  • ramier gutierrez

    muy buenas noches obispo acabo de leer estos testimonios tan fuerte y dolorosos y me llamo mucho la atención fueron obreras un día sirvieron ah DIOS yo soy de aquí de Venezuela estoy en la fe gracias ah DIOS pero cada día le pido fuerzas ah DIOS yo no quiero dar un paso detrás no quiero obispo mi deseo es servir ah DIOS en el altar y se que la obra no es fácil ni para el señor jesus lo fue pero es muy triste ver como eso ex se alejan sean pastor auxiliar obreros miembros esposas lo que sea es muy fuerte obispo mas eso ya no es nuestra culpa solo ellos les pido ah los que se atrevieron ah leer este comentario no te alejes de DIOS yo se que es difícil pero no te alejes pide fuerzas apóyate en DIOS pero no lo dejes el te ayuda sea como sea el te ayuda ramier gutierrez desde Venezuela edo falcón

  • cristian gt

    Estas experiencias estan siendo muy edificante y muy claras para que en este ayuno nos entreguemos por completo

  • alba larrosa

    sin palabras ,da para pensar y pedirle a DIOS nos guarde cuide y proteja a todoas y todos

  • alba larrosa

    sin palabras

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