No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

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Querida Sra. Cris,

Me gustaría hablarle sobre mi actual experiencia con Dios. Estaba casada hacía 7 años. Mi marido fue pastor durante 17 años, él fue mi marido, novio, amante y amigo. Fui inmensamente feliz durante esos años, cuando el último 7 de septiembre Dios lo llamó. Luchamos durante 4 meses contra un error médico, y, como usted dijo en una de nuestras reuniones mensuales, yo hice de todo. Hice cadenas, campañas, ayunos y Hoguera Santa, di todo lo que tenía y lo que no tenía, y mi pedido a Dios fue: “Señor, Te pido la restauración de la salud de mi marido, y, si él no va a tener una salud 100%, entonces sálvalo”. Pensé mucho antes de poner el pedido en el papel, pero lo puse, esperando, claro, la restauración de su salud.

Varias veces venían pensamientos, como: “¡Caramba Dios! Él es pastor y Te ha servido durante años, ¡no es justo!” Durante la reunión de octubre, Dios las usó a usted y a la señora Ester para mostrarme que Él es Dios y no tiene que darme explicaciones sobre Sus planes. Él sabe lo que hace y cómo lo hace. En mi vida, siempre tuve el sí de Dios, podía tardar, pero Su respuesta siempre venía de forma positiva. Sin embargo, Él me mostró que no siempre Su respuesta es sí, y que no siempre lo que queremos es lo que realmente necesitamos.

Hoy soy una joven viuda, pero tengo la certeza de que lo mejor de Dios aún está por venir sobre mi vida sentimental. Él me dio los mejores 7 años, fui plenamente feliz y fiel hasta el fin con aquel que Dios me confió para cuidar, pero tengo consciencia de que no es el fin, sino el comienzo de una nueva historia, pues estoy a disposición de Dios y del Altar.

Estoy agradecida a Dios por la vida del obispo Macedo y de la señora Ester, y estoy agradecida a ellos por habérnosla dado a usted que siempre nos alimenta con sus experiencias, y que además nos dio de regalo el Godllywood, esta familia que me acogió, tanto en medio de las esposas como en medio de las obreras. Estoy agradecida a esta Obra maravillosa que hoy volví a hacer como obrera, pero sin perder mi enfoque que es agradar y obedecer a mi Señor, donde Él me coloque.

Todos me miran y dicen que no pueden creen que yo esté bien, me ven como una fortaleza. No es fácil pasar por todo eso, pero voy a vencer y voy a salir de esta situación como una persona mejor, ¡yo creo!

Maxsuele Prado

Cristiane Cardoso
Colaboró: Cristiane Cardoso

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