No elegimos venir al mundo, pero tenemos el derecho de elegir dónde vivir la eternidad.

Blog

Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios… 1 Timoteo 4:1

Hemos visto a muchas personas apostatando la fe. En cada esquina encontramos a personas que un día, al menos, entraron a una iglesia cristiana y pasaron un tiempo, dos tiempos, tres tiempos oyendo la Palabra de Dios y se desviaron. Estamos viviendo realmente los últimos tiempos, pero, ¿por qué sucede eso?

Esas personas comenzaron bien, pero, con el tiempo, en vez de perfeccionarse en el Espíritu, se perfeccionaron en la carne.

¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? Gálatas 3:3

Es muy preocupante el número de ovejas desviadas y de dracmas perdidas dentro de casa (iglesia), pues, más difícil que entregar la vida al Señor Jesús, es permanecer hasta el fin. Mantener nuestro nombre escrito en el Libro de la Vida es un desafío que pocos consiguen vencer.

Para esos, Jesús dice:

… y no borraré su nombre del Libro de la Vida. Apocalipsis 3:5

¿Cómo no desviarse de la fe? Primero usted necesita saber:

… ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de Aquel que os llama. Gálatas 5:7,8

La respuesta está en la esclavitud de los sentimientos. La primera manifestación de vida de un niño cuando nace es el llanto. Así, el ser humano es “rehén” de sus sentimientos, que lo conducen al pecado. Delante de eso, solo el nuevo nacimiento es capaz de liberarlo de esa esclavitud.

… todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el Hijo sí se queda en ella para siempre. Juan 8:34,35

Ahora entendemos el porqué de tantas personas desviadas, de tantas dracmas perdidas que entraron a la iglesia, hicieron cadenas, recibieron milagros y ocuparon cargos (obreros, pastores, etc.), pero no se tornaron hijos, pues continuaron esclavas de sus sentimientos, que las indujeron al pecado.

La única solución para los que están dentro de la iglesia en esas condiciones es nacer de nuevo.

¿Y para los que se desviaron? Vuelvan cuanto antes y comiencen todo de nuevo, sacrificando los deseos de la carne para tornarse hijos y no esclavos.

¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. 1 Corintios 7:21

¡Dios los bendiga!

Obispo Sergio Corrêa
Colaboró: Obispo Sergio Corrêa

¡Participe! Deje su comentario sobre este post

¿Sabías que también puede recibir los mensajes de mi blog por correo electrónico? Complete la siguiente información: